“Mitomanía o amor verdadero”. Publicado en revista Papeles del caracol (España). Abril 2026



 MITOMANÍA O AMOR VERDADERO 

Tenerife, 12 de Septiembre de 2025


Adorada, señora Lejárraga, o más bien señorita,


      Empiezo mi carta con una duda, ¿Cómo dirigirme a vos? Ya que no puedo consultároslo, decidiré que esta carta va dirigida a vos tras vuestra separación matrimonial, por lo que al consideraros nuevamente libre para amar, os dirijo el título de "señorita". Le escribo esta carta desde esta zona lejana de España ya en el siglo XXI, para expresarle toda mi admiración y amor, un siglo de cambios vertiginosos que probablemente la sorprendería bastante. Para mí, usted era una desconocida, y me temo que para muchas personas también lo es. Descubrí su existencia en una conferencia literaria de la universidad, lo que me produjo una gran curiosidad, y decidí investigar sobre la protagonista, usted. Cuando tras varios meses di por concluida mi investigación, estaba horrorizado. No dejaba de preguntarme cómo podía ser que una de las personas más inteligentes y creativas de principios del SXX fuera tan escasamente reconocida.

     Usted... O tú... Verás, voy a atreverme a tutearte, voy a tomar yo la decisión, ya que no puedo obtener tu expreso consentimiento. María de la O Lejárraga: maestra, escritora, políglota, fundadora de la revista

Helios con Juan Ramón Jiménez; Coetánea de Antonio Machado, Lorca, los hermanos Quintero, Baroja, Falla, y cómo no, de mi bisabuelo, Unamuno... ¿Fue quizás por tu género femenino este olvido del mundo? Aunque a otras, como Emilia Pardo Bazán, sí las reconocieron. ¿O quizás fue porque tu marido, Gregorio Martín Sierra abusó de tu talento o de la confianza que depositaste en él como compañero de vida? Me gustaría tanto averiguar el motivo... Ahora cincuenta años después de tu muerte, este mundo actual, hubiera reconocido tu talento, porque nuestra sociedad es mucho más plural y tolerante que la de tu tiempo, o eso promulga, admite todas las razas y sexos, no relacionando el talento o el éxito con esas características.

Yo veo tu magnificiencia, siento esa magnificiencia, saboreo esa magnificiencia cada vez que me sumerjo en la lectura de tus escritos, y la adoro. Estoy seguro de que hubieras tenido el mismo efecto en el mundo entero, y por ello te hubieran aclamado y reconocido.

     Esta gran admiración hacia ti, ha hecho que surja un amor tierno y honesto, un amor absurdo por su imposibilidad de ser correspondido, y aún así precioso, porque le da sentido a mi vida, pues todo lo veo, como si tú estuvieras a mi lado, como si aún realmente existieras.

     He leído todas tus obras, desde la primera " Cuentos breves"; pasando por tus obras de teatro escritas en soledad o en colaboración con otros: "Canción de cuna", "Margot", "El amor brujo"; tus artículos feministas, tus memorias, e incluso esa comedia para niños "Merlín o Viviana", que como tú afirmaste, tanto se parece a la "Dama y el Vagabundo" de Walter Disney, a quien hiciste llegar tu manuscrito por si era de su interés, rechazando tu obra, pero quedándose con la esencia. Ese tipo de plagios hoy en día sería casi imposible que le sucedieran a alguien con un recorrido literario como el tuyo. Lamento profundamente, como si me hubiera sucedido en carne propia, la frustración, decepción y tristeza que debieron de embargarte.

      Mi querida María, mi amada, sí, mi amada porque así te siento, aunque sea absurdo, e imposible porque no estás viva ni nos conocemos. Pero el amor es absurdo, inexplicable, apasionado, nadie sabe por qué amamos a alguien y a otro alguien no. ¡Qué importa! A nadie hago daño con este amor, si acaso me hiero a mí mismo, ya que jamás podré tenerte a mi lado en carne y hueso. Te tengo en espíritu a través de tus textos, te escucho hablar mediante tus palabras escritas aunque ya no las pronuncies, me haces compañía, hablamos sin hablar, y te admiro, algo muy importante a mi parecer, admirar al amado, porque si le admiras es que tiene un valor único e irremplazable para ti. Vivo en tu compañía sin que estés de forma corpórea, tanto o más que las parejas que comparten el pasar de los días bajo un mismo techo, así que me siento pleno.

      Con esta carta, amada mía, pretendo, como te dije al principio, hacerte llegar al Más Allá o al rincón del Universo donde tu espíritu se encuentre, todo mi amor y admiración, porque yo creo que las palabras tienen su propia energía y son capaces de trasladarse ellas solas hacia el receptor que les indiquemos, si nos concentramos en poner en ello toda nuestra intención. Así querida María de la O, espero que lleguen a ti, y en respuesta, cuando lo desees, aparezcas ante mí en tu forma etérea, para profundizar en nuestra relación.

                Con todo mi amor

                        Pablo Unamuno







Comentarios

Entradas populares